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Tatuajes y circuncisión
Teúrgia
Partícula Gua
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El Paititi
Incas en Colombia
EL lugar de Paititi
El hombre dorado
Chiribiquete Raposo Percy Fawcett
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La verdadera ruta de Orellana

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Cuando se trocó la ruta
Ruta con Google Earth
El lugar de la canela

El viaje extraordinario de los Marañones.

Pedro de Ursúa
Fin de Ursúa
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Se confirma el Orinoco
El río increíble
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Desde el astillero
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La cartografía y El Dorado

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Temas muy especiales que tienen que ver con este tercer Imperio
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Arqueología con Google Earth
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Inicio:08 Sept 2007
El cometido de estas páginas:

Es lograr se adelanten el estudio y exploración de los territorios denunciados y se divulguen los hallazgos que se causaren dentro de ellos.

Se esclarezca la ubicación real de las tribus que se encontraban en el camino de las distintas expediciones.

Y reparen las academias los errores cometidos en siglos pasados que aun perduran, pues son funestos para la arqueología presente y futura del Perú, Ecuador, Brasil, Venezuela y Colombia.

La difusión de este sitio logrará sacar adelante las verdades expuestas.

El contenido de esta Web se acoge a las normas del copyright internacional.

Gracias por su visita.
Gilda Mora

 

LOS CRONISTAS Y LA CRÓNICA

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Es muy pero muy importante para dimensionar la crónica, conocer que cada uno de los escritos sobre el descubrimiento y conquista de América, para ser publicado, debía trasponer conceptos y valores determinados.

La mayoría de los cronistas de Indias fueron religiosos y casi todos consiguieron ser jerarcas de sus distintas comunidades.

Cada manuscrito era cuidadosa y celosamente estudiado por las órdenes religiosas para conceder su aprobación y solicitar el favor de la publicación a las otras ramas de la Monarquía española que intervenían en esta materia. La imprenta fue exclusiva potestad de la Corona por más de dos siglos después del descubrimiento de América.

Licencias que precedieron a la publicación del libro el Orinoco Ilustrado:

Licencias de la orden.

Aprobación del R. P.

Licencia del Consejo del Rey..

Licencia del real, y supremo consejo de Indias.

Ya relajadas las normas de la Corona para la impresión en lo tocante a América, son necesarias en 1741 cuatro licencias para la publicación del manuscrito, sin contar con el aval e investigación: Del Santo Oficio de la Inquisición que fue de prioridad y determinante en los anteriores siglos.

Bien haría a la Historia se debatiera este tópico para que el grueso de los estudiosos y el lector en general logre entender que:

Lo escrito en los siglos posteriores al descubrimiento en ningún momento puede considerarse ficción y que lo que nos dejaron vivo las distintas censuras y sobre todo la del "Santo Oficio de la Inquisición", era porque estaba sustentado con muchas y muchas pruebas y firmas que respaldaran lo dicho por el cronista.

Una gran mayoría de catedráticos al día de hoy, irresponsablemente rebaten a muchos impresos de esos tiempos, aduciendo ser un producto de la exaltación de la imaginación de los autores, sin considerar que:

NO ERAN NUESTROS TIEMPOS

De ficción y libertad de imprenta.

La opinión general sobre la crónica es que esta se desarrollo para lustre y loa a la conquista, que se perdió y trastocó la historia de los pueblos de América.

La verdad absoluta es que la crónica es puntual a su momento, la edad, calidad y dignidad que tenían los relatores de los hechos cuando los escribieron, nos dan una cercanía a la fidelidad de los mismos.

En la crónica está consignado nuestro pasado, éste está bien señalado, lo que está adornado, magnificado, es el proceso conquistador y no por todos los que lo describen.

Lo que la arqueología ha necesitado hasta ahora, está consignado pródigamente sin contradicciones, el aspecto físico de los nativos, color, estatura, la lengua, el vestuario, la forma y dimensión de las viviendas, la alimentación en los distintos suelos, las costumbres, sus límites, plantas, animales, etc... etc...

Si se quiere encontrar esta muy clara la razón y razones de la pobre resistencia indígena y por qué la conquista fue posible etc..

Las crónicas de esa civilización medieval dominada por el oscurantismo que le impuso su credo y su brazo armado la Inquisición, nos dejaron las respuestas a los dilemas que pretendamos plantearnos de estos tiempos. Los cultos son tratados como correspondía a la fe e investidura del autor pero el profesionalismo con el que enfrentaron la labor que nos legaron, también incluye este tema.

La crónica consigna suficientemente claro en todos los escritos: La existencia de homínidos diferentes en América. De un desarrollo cultural, intelectual y religioso en las tierras templadas y cálidas de América, que aún preferimos ignorar, o convenientemente evaluar con la vara de "salvaje" con la que fue medido hace cinco siglos ese mundo que desapareció, para no retornar.

Muchas respuestas podría dar la ciencia si se decidiera a validar lo escrito en los siglos posteriores al descubrimiento, si se liberaran, difundieran, y popularizaran todos los manuscritos ocultos o minimizados por conveniencia a la continuidad o permanencia del credo persistente en nuestra era y esta Web demanda por ellas. Demanda a todas las academias, para que sean tenidas en cuenta las crónicas y respetado el precioso legado de los cronistas.

La crónica en Colombia.

Todas las crónicas sobre Colombia tienen una raíz matriz y fue el padre Medrano, este acompaña la expedición de Jiménez de Quesada y muere en esa correría del Dorado en 1570 aproximadamente. El padre Fray Pedro de Aguado recoge los manuscritos y continua la obra que inicia Medrano, están además en su poder y en el de los posteriores cronistas de su momento ya como historiadores del anterior las notas y libros de Gonzalo Jiménez de Quesada quien no solo escribió sino que rindió los respectivos informes de viva voz, Fernández de Oviedo y Herrera confirman la existencia de esos manuscritos ya perdidos en el siglo XVlll.

Gonzalo Fernández de Oviedo.Historia General y Natural de las Indias libro lll página 101 ....Mucha veces tuve plática en Madrid con el licenciado Jiménez y en Valladolid, en la corte del príncipe don Felipe, nuestro señor, y nos comunicamos; y a la verdad es hombre honrado y de gentil entendimiento y bien hábil. Y como yo sabia que él había conquistado el Nuevo Reyno de Granada, y descubierto las minas de esmeraldas, y había visto la relación que los oficiales habían enviado a su Majestad Cesárea de la cual se trato en el capitulo XI, quise informarme de él de algunas cosas vive voce, y él no solamente de palabra, pero por escrito, me mostró un gran cuaderno de sus sucesos, y lo tuve muchos días en mi poder, y hallé en él muchas cosas de las que tengo aquí dichas en los capítulos precedentes. Y también me dio noticia, aquella su relación de otras que aquí se pondrán.

Fray Pedro Aguado de comunidad Franciscana llega a América en 1560 (fecha presuntiva), trabaja como fraile en Cogua y en 1573 es nombrado Ministro Provincial, viaja a España en 1573 y regresa a América en 1585. Su extenso legado escrito sobre la conquista y costumbres indígenas fue en su tiempo y posteriores vetado, Fray Pedro Simón lo considera hombre docto en Teología y Matemáticas, gran historiador y admite que se aprovechó mucho de sus escritos y transcribe casi textualmente en muchos folios, igual reconocimiento y consideración leemos en Lucas Fernández de Piedrahita.

La obra del Padre Aguado al fin es publicada en el siglo veinte, en el transcurrir de los años y pasar los manuscritos por múltiples manos que los consultaron, sufrieron la perdida de muchos de sus capítulos, todas estas perdidas se pueden conocer en el libro de don Guillermo Morón Los Cronistas y la Historia, donde hace el siguiente comentario:

"Pues no se encuentra nota que los tache y autorice y explique la supresión de los folios, la cual debió de ser violenta, como realizada quizá por algún interesado a quien dañaban las noticias en ellos contenidas". Según índices fue suprimido todo el libro 5o que constaba de 28 folios y contenía las costumbres y ceremonias de los Muísca, dos capítulos del libro 1o, 5 del libro 4o, 3 del libro 11o, de los libros 4o y 10o uno o dos capítulos.

La desgraciada mutilación de los manuscritos de Aguado deja como su sucesor en lo faltante a Fray Pedro Simón. Leídos los índices de lo desaparecido y comparados los dos escritos Aguado-Simón, no cabe duda que este último llena el carente de Aguado.

La publicación de las obras del padre Aguado se acompaña de la hoy absurda censura y más absurdas notas de protesta, elevadas por los recopiladores del momento, no tan lejano de nuestro tiempo. Aún perdura la supresión de las líneas existentes pero censuradas, dicen las Academias:

(A) Aunque esta obra, por su índole, no estuviese destinada á andar en manos de todos, resulta algún Tanto excesivo el lujo de detalles con que el autor da cuenta de ciertas costumbres obscenas.

Para el lector que haya seguido con atención estas páginas, no puede menos de resultar el Padre Aguado un tanto más realista de lo debido en la narración de asuntos escabrosos, pues la fidelidad histórica pugna con frecuencia en esta obra con el respeto debido á los lectores y con la decencia que un religioso parece más obligado á guardar que cualquier otro historiador. (Academia de Historia Venezuela)

(B) Aquí siguen en el original cuatro líneas y media que están tachadas, y bien tachadas, porque en ellas se expone en forma muy cruda cierta costumbre de los indios guayupes que no tiene importancia alguna para la Historia y que resulta poco decente. (Academia de Historia Colombia)

En Bibliografía Digital encuentran los link a las maravillosas obras de la gran mayoría de autores que hoy llamamos los Cronistas de Indias

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