La opinión general sobre la crónica es que esta se desarrollo para lustre y loa a la conquista, que se perdió y trastocó la historia de los pueblos.
La verdad absoluta es que la crónica es puntual a su momento, la edad, calidad y dignidad que tenían los relatores de los hechos cuando los escribieron, nos dan una cercanía a la fidelidad de los mismos, las crónicas nos dejaron las respuestas a los dilemas que pretendamos plantearnos de estos tiempos, en ellas está consignado nuestro pasado, éste está bien señalado, lo que está adornado, magnificado, es el proceso conquistador y no por todos los que lo describen, si se quiere encontrar esta muy clara la razón y razones de la pobre resistencia indígena y por qué la conquista fue posible etc..
Lo que la arqueología ha necesitado hasta ahora, está consignado pródigamente sin contradicciones, el vestuario, la forma y dimensión de las viviendas, la alimentación en los distintos suelos, costumbres, limites, plantas animales, etc... etc... Los cultos y credos son tratados como correspondía a la fe e investidura del autor pero el profesionalismo con el que enfrentaron la labor que nos legaron, también incluye este tema.
La mayoría de los cronistas de Indias fueron religiosos, casi todos consiguieron ser jerarcas de sus distintas comunidades. Es Importante saber que cada uno de sus escritos se sometía a distintas censuras, (religiosos o no) eran cuidadosa y celosamente estudiados por las ordenes para conceder su aprobación y solicitar el favor de la publicación a las otras ramas de la Monarquía española que intervenían en esta materia, que era de la exclusiva potestad del Rey durante más de dos siglos después del descubrimiento de América.
Licencias para la publicación del libro el Orinoco Ilustrado:
Licencias de la orden: Francisco Vázquez, provincial de la Compañía de Jesús en la provincia de Toledo: por particular comisión, que tengo de nuestro padre General Francisco Retz, doy licencia para que se imprima un libro...
Aprobación del R. P. Maestro Antonio de Goyeneche, de la Compañía de Jesús M. P. S....
Licencia del Consejo del Rey: Don Miguel Fernández Munilla, Secretario del Rey nuestro señor, su escribano de Cámara más antiguo y de Gobierno del consejo: certifico, que por los señores de él se ha concedido licencia..
Licencia del real, y supremo consejo de Indias, que incluye la censura del señor don José Boorrul, fiscal de su majestad en el dicho real consejo por lo que mira a la nueva España.
Son cuatro licencias en 1741 para la publicación de un libro sin contar con el aval e investigación: Del Santo Oficio de la Inquisición que fue prioridad y terminante en los anteriores siglos.
Estas licencias eran necesarias en la mitad del siglo XVIII, ya relajadas las primeras medidas que se tomaron para combatir "la leyenda negra" que creó el resto de Europa contra España, publicando los escritos del Padre Las Casas.
Bien haría la Historia en estudiar este tópico para que el grueso del lector pueda entender que lo escrito en esos siglos en ningún momento puede considerarse ficción y que lo que nos dejaron vivo las distintas censuras era porque estaba sustentado con muchas y muchas pruebas y firmas (exigidas) que respaldaran lo dicho por el cronista de esa, posterior y anterior era.
NO ERAN NUESTROS TIEMPOS
De ficción y libertad de imprenta.
Todas las crónicas sobre Colombia tienen una raíz matriz y fue el padre Medrano, este acompaña la expedición de Jiménez de Quesada y muere en esa correría del Dorado en 1570 aproximadamente. El padre Fray Pedro de Aguado recoge los manuscritos y continua la obra que inicia Medrano, están además en su poder y en el de los posteriores cronistas de su momento ya como historiadores del anterior las notas y libros de Gonzalo Jiménez de Quesada quien no solo escribió sino que rindió los respectivos informes de viva voz, Fernández de Oviedo y Herrera confirman la existencia de esos manuscritos ya perdidos en el siglo XVlll.
Gonzalo Fernández de Oviedo.Historia General y Natural de las Indias libro lll página 101 ....Mucha veces tuve plática en Madrid con el licenciado Jiménez y en Valladolid, en la corte del príncipe don Felipe, nuestro señor, y nos comunicamos; y a la verdad es hombre honrado y de gentil entendimiento y bien hábil. Y como yo sabia que él había conquistado el Nuevo Reyno de Granada, y descubierto las minas de esmeraldas, y había visto la relación que los oficiales habían enviado a su Majestad Cesárea de la cual se trato en el capitulo XI, quise informarme de él de algunas cosas vive voce, y él no solamente de palabra, pero por escrito, me mostró un gran cuaderno de sus sucesos, y lo tuve muchos días en mi poder, y hallé en él muchas cosas de las que tengo aquí dichas en los capítulos precedentes. Y también me dio noticia, aquella su relación de otras que aquí se pondrán.
Fray Pedro Aguado de comunidad Franciscana llega a América en 1560 (fecha presuntiva), trabaja como fraile en Cogua y en 1573 es nombrado Ministro Provincial, viaja a España en 1573 y regresa a América en 1585. Su extenso legado escrito sobre la conquista y costumbres indígenas fue en su tiempo y posteriores vetado, Fray Pedro Simón lo considera hombre docto en Teología y Matemáticas, gran historiador y admite que se aprovechó mucho de sus escritos y transcribe casi textualmente en muchos folios, igual reconocimiento y consideración leemos en Lucas Fernández de Piedrahita.
La obra del Padre Aguado al fin es publicada en el siglo veinte, en el transcurrir de los años y pasar los manuscritos por múltiples manos que los consultaron, sufrieron la perdida de muchos de sus capítulos, todas estas perdidas se pueden conocer en el libro de don Guillermo Morón Los Cronistas y la Historia, donde hace el siguiente comentario:
"Pues no se encuentra nota que los tache y autorice y explique la supresión de los folios, la cual debió de ser violenta, como realizada quizá por algún interesado a quien dañaban las noticias en ellos contenidas". Según índices fue suprimido todo el libro 5o que constaba de 28 folios y contenía las costumbres y ceremonias de los Muísca, dos capítulos del libro 1o, 5 del libro 4o, 3 del libro 11o, de los libros 4o y 10o uno o dos capítulos.
La desgraciada mutilación de los manuscritos de Aguado deja como su sucesor en lo faltante a Fray Pedro Simón, leídos los índices de lo desaparecido y comparados los dos escritos Aguado-Simón, no cabe duda que este último llena el carente de Aguado.
La publicación de las obras del padre Aguado se acompaña de las hoy absurdas notas de protesta, elevadas por los recopiladores del momento no tan lejano de nuestro tiempo:
(A) Aunque esta obra, por su índole, no estuviese destinada á andar enmanos de todos, resulta algún Tanto excesivo el lujo de detalles con que el autor da cuenta de ciertas costumbres obscenas.
Para el lector que haya seguido con atención estas páginas, no puede menos de resultar el Padre Aguado un tanto más realista de lo debido en la narración de asuntos escabrosos, pues la fidelidad histórica pugna con frecuencia en esta obra con el respeto debido á los lectores y con la decencia que un religioso parece más obligado á guardar que cualquier otro historiador. (Academia de Historia Venezuela)
(B) Aquí siguen en el original cuatro líneas y media que están tachadas, y bien tachadas, porque en ellas se expone en forma muy cruda cierta costumbre de los indios guayupes que no tiene importancia alguna para la Historia y que resulta poco decente. (Academia de Historia Colombia)
En Bibliografía Digital encuentran los link a las maravillosas obras de la gran mayoría de autores que hoy llamamos los Cronistas de Indias |